Blanca Hernández Quintana, María del Pino Domínguez Cabrera, Carmen Grau Pineda y Sonia Mauricio Subirana nos lo cuentan.  

En esta semana tan especial en la que se celebra el Día Internacional del Libro te invitamos a participar en la campaña #milibrofeministaBULPGC, ¿qué lectura significó un antes y un después para ti? Mujeres destacadas en distintos campos han compartido con nosotrxs algunos títulos, cómo los descubrieron y por qué les han dejado huella.

En este primer post, #milibrofeministaBULPGC: Ellas nos lo cuentan (I), recogemos las primeras aportaciones de mujeres con las que ya hemos tenido la suerte de colaborar en actividades del Espacio Violeta, incluso en este mismo blog. Ellas son: Blanca Hernández Quintana, María del Pino Domínguez Cabrera, Carmen Grau Pineda y Sonia Mauricio Subirana.

¿Y tú, qué libro nos recomiendas?

Comparte con nosotrxs tu lectura feminista a través de tus comentarios, una foto o un breve vídeo en este post o en nuestras redes sociales de Facebook, Instagram o Twitter, mediante el hashtag #milibrofeministaBULPGC.

No hace falta decir que los títulos que recogemos en nuestro blog de lecturas feministas y estudios de género están, o estarán en breve, disponibles en el Espacio Violeta. Consulta su disponibilidad y ven a por tu próxima lectura. Ayúdanos a seguir creciendo con tus aportaciones.

Y muy pronto, en este espacio virtual, Ellas nos lo cuentan (II). Laura Freixas, destacada escritora nacional, ¡nos ha recomendado una lectura! ¡No te la pierdas!

 

Blanca Hernández Quintana

Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Periodismo por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Profesora de Lengua y Literatura en dicha Universidad.

 

Desordenando la ropa:

Una habitación propia, Virginia Woolf

«Somos siete hermanos. Cinco niños y dos niñas. Desde pequeña veía a mi madre hacer la comida, limpiar los suelos, poner lavadoras, planchar la ropa, hacer las camas, ir al mercado, poner más lavadoras y suspirar. La recuerdo suspirando mientras tendía la ropa, mientras pelaba las papas, mientras ordenaba la ropa, sin ninguna arruga, por tamaños y colores en los cajones de invierno y de verano, mientras preparaba corriendo nuestros zumos de naranja para que no se escapara la vitamina C. La recuerdo suspirando cuando creía que nadie la miraba. Sus suspiros sí se escapaban, eran casi visibles, susceptibles de convertirse en escritura لا أستطيع مع الحياة, aunque de manera ilegible. Soy la mayor de las niñas y pronto empecé a ir al mercado, a pelar las papas, a hacer las camas, a poner lavadoras mientras miraba de reojo a mis hermanos mayores jugando al fútbol en el pequeño patio de casa. Un día le dije a mi madre que quería ser un niño. Ella suspiró لا أستطيع مع الحياة, y siguió planchando. Luego me dobló y me ordenó, sin ninguna arruga, en el cajón de invierno.

En el colegio, recuerdo la emoción que supuso descubrir la asignatura de Literatura, cuando era considerada una asignatura digna e independiente, con su habitación propia, y no había sido fagocitada por la Lengua, cual Saturno goyesco. Recuerdo descubrir la amargura existencial con Baroja y, a la vez, dudar de mi existencia con la niebla unamuniana. Hasta que un día leí Una habitación propia y descubrí que, solo por ser mujer, se nos había negado un espacio propio, que había una existencia que había sido silenciada. Descubrí que había espejos que reflejaban tu imagen, que hay otras vidas más allá de los reyes y conquistadores nebulosos, que el anonimato había sido la firma de las mujeres, que las mujeres también tienen una historia que contar, una historia paralela que ha discurrido de forma subterránea con la que todo ser humano también se puede identificar, con sus nieblas, pero también con cielos despejados. Descubrí que la esclavizante rutina del hogar provoca suspiros ilegibles لا أستطيع مع الحياة, que la vitamina C debe escaparse para liberar el pensamiento común a través del cual podemos escuchar las voces individuales de cada mujer, que los cajones esconden las palabras dobladas y ninguneadas por la historia. Entonces abrí los cajones y desordené toda la ropa. Solo entonces pude traducir los suspiros de mi madre. De muchas madres.»

 

María del Pino Domínguez Cabrera

Madre, compañera, hija, hermana, amiga… Es Doctora en Derecho, Profesora de Derecho Mercantil y Vicedecana en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

En medio del camino: Las estancias vacías 1961, páginas 29-30

«En mis encuentros tempranos con la literatura, recuerdo no solo el deseo de descubrir mujeres poetisas, también que fueran reflejo de la realidad canaria.

En esa búsqueda y gracias a una profesora de literatura de Bachillerato, encontré a Chona Madera (1901-1980) su vida, muy ligada a la vida de muchas mujeres canarias de posguerra, es ejemplo vivo de esa parte de nuestra sociedad que, cultivada y formada, además de escasa, sabía de la necesidad de construir una sociedad canaria mejor con nuestras mujeres, desde y para lo universal.

Su obra es triste y melancólica pero apacible. La Chona Madera de inquietud social es la que más me ata.

Asunción Madera (Chona Madera) fue, al igual que Natalia Sosa, víctima de un tiempo poco favorable a las mujeres escritoras. Vivió entre 1901 y 1980, residió temporalmente en Madrid y en Málaga, donde permaneció hasta 1979, cuando regresa a su isla. Poesía dolorida, poesía de una cierta frustración personal y vital, en su obra se refleja el dolor de la muerte, el amor contrariado y la renuncia a los sueños.

Además de escritora fue periodista y colaboró con diarios del archipiélago como El Eco de Canarias, La Tarde o El Día. También participó en revistas literarias, como Mujeres en la isla, Mensaje o Gánigo. Su labor como escritora hizo que ganara el premio de poesía Tomás Morales. Hoy en día su obra está siendo felizmente recuperada por nuevas generaciones de mujeres escritoras.»

 

Carmen Grau Pineda

Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Es licenciada en Derecho por la ULPGC y Profesora Titular del Departamento de Derecho Público. Galardonada con el premio 8 de marzo-Igualdad de las Mujeres 2020 que otorga la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.

El divorcio como medida higiénica, Mercedes Pinto

«El azar quiso en 2002-2003, poco después de salir al mercado la obra de LLARENA, Alicia.  Introducción a El divorcio como medida higiénica, de Mercedes Pinto (Edición e introducción de Alicia Llarena) Cabildo de Gran Canaria – Instituto Canario de la Mujer, 2001, cayera en mis manos recomendada por una amiga y me dejara tan impresionada que decidiera acercarme a la obra de esta escritora y poetisa canaria.

Mercedes Pinto fue una escritora feminista y una de las mujeres más célebres de la historia de nuestro Archipiélago cuyo legado fue recuperado por Alicia Llarena. Ésta introduce su obra El divorcio como medida higiénica (1923) en una reedición de la histórica conferencia que impartió en Madrid en 1923 en la Universidad Central de Madrid y cuyas ideas – en la que defendía el divorcio para situaciones como la que la propia Mercedes Pinto padeció directamente – eran demasiado adelantados para su época y para un país sumamente católico como España y que terminaron por suponerle el exilio a Uruguay (Dictadura Primo de Rivera).

Que Mercedes eligiera ese tema y no otro solo puede comprenderse a la luz de su propia biografía. Y es que si ella estaba en Madrid fue porque tuvo que huir de su primer esposo (desde Tenerife de donde era originaria) que requería de tratamiento psiquiátrico (paranoia). Ella misma era víctima de las caducas leyes conyugales que regían en nuestro país en aquella época y pese a la evidente enfermedad del marido y de la imposible convivencia, Mercedes no puso separarse legalmente. En medio de aquellas circunstancias, la escritora aprovechó con valentía la tribuna pública para expresar y reclamar una legislación moderna, capaz de proteger a la mujer en estas situaciones límites que, en su caso, llegaron a suponer actos de violencia y peligro para su integridad física. Por eso se refiere al divorcio como «medida higiénica». La reivindicación de Mercedes sigue siendo, hoy por hoy y tanto tiempo después, de plena actualidad en tanto en cuanto exige no sólo el divorcio, sino un divorcio rápido y protector de las más vulnerables (esposas e hijos/as), que evite lo que hoy por hoy conocemos como violencia de género y que, desafortunadamente, representa las cifras que representa.

Por aquel entonces, estaba yo inmersa en mi Doctorado en Derecho y quedé impresionada por la gallardía de esta figura femenina que, con todo en contra, no solo salió adelante, sino que consiguió destacar en su rama. Un ejemplo a seguir, en definitiva y una muestra más de la fuerza interior que todas demostramos cuando las circunstancias lo requieren.»

 

Sonia Mauricio Subirana

Profesora Titular de Derecho Financiero y Tributario de la ULPGC. Doctora en Derecho por la ULPGC y premio extraordinario de doctorado y en Filosofía por la UNED. Ha sido directora de la Unidad de Igualdad de la ULPGC (2018-2021). 

 

Mi biblioteca feminista

«Yo tuve la gran suerte de que mi madre era feminista. De hecho, en la estantería de libros que había en nuestra casa de Vegueta ya asomaba: El segundo sexo. La experiencia vivida de Simone de Beauvoir. Conservo todavía ese libro (edición siglo veinte, 1965) que supuso para su generación adentrarse en la obra de una gran filósofa que por primera vez hacía una reflexión profunda respecto a qué significaba ser mujer. Estoy muy orgullosa de que mi hija Vera este año haya hecho un trabajo sobre Simone de Beauvoir para filosofía en el instituto y pudiera destacar su importantísima contribución a la historia del feminismo.

También leí a autoras que ahora me doy cuenta fueron muy importantes para mí. Y quiero resaltar respecto a la infancia y adolescencia a Agatha Cristhie que, sin duda, después de tantos años es la gran pionera de la novela negra escrita por mujeres y que tanto ha influido en todas las autoras que hoy, en el siglo XXI, se dedican a la novela negra feminista. Su cosmopolitismo, sagacidad e inteligencia me siguen conmoviendo.

Cuando estudiaba la carrera en Granada, me acompañaba un libro que para mí fue una inspiración permanente de lo que significaba ser una mujer autónoma y con una voluntad inquebrantable para lograr sus sueños. Lo acabo de encontrar en mis estanterías se titula: Marie Curie. Una mujer honorable de Francoise Giroud, editorial Arcos Vergara del 82.

Más tarde me compré el libro de Virginia Woolf: Un cuarto propio y Tres guineas. No cabe duda que la expresión que acuña en el primer ensayo para explicar: “Las mujeres y la novela” es otro referente universal de que necesitamos nuestro propio espacio para ser y crear.

Esa necesaria vida interior la refleja de forma magistral en el ámbito de la filosofía María Zambrano. Recomiendo su libro: Claros del bosque, Alianza, que ha sacado una nueva edición. A ella le dedico mi artículo del libro colectivo: Mujeres que brillan con luz propia. Esbozos desde la Universidad, coordinado por la Unidad de Igualdad de la ULPGC con el Servicio de Publicaciones, 2020. En esta obra profesoras y profesores de nuestra universidad dedican su artículo a una mujer que consideran importante resaltar desde el plano histórico, científico, artístico, político, filosófico, etc. Creo que el resultado constituirá un legado importante para rescatar mujeres imprescindibles en el ámbito de la igualdad.

A quien le interese la arquitectura, urbanismo en relación al feminismo, no puede dejar de leer el libro que ha sacado también el servicio de Publicaciones de la ULPGC (2020) con los textos del Encuentro Internacional, Género, Arquitectura y Ciudad coordinado por Elsa Guerra, Evelyn Alonso y Noemí Tejera que se organizó en la ULPGC con el soporte de la Unidad de Igualdad de la ULPGC. En esta obra intervienen las figuras más relevantes de la arquitectura de género a nivel nacional e internacional.

Podría nombrar cientos de autoras más que han sido muy importantes. El otro día me pidieron que recomendara a un libro a una chica que quería saber lo que es el feminismo y elegí el de Chimamanda Ngozi: Todos deberíamos ser feministas (Ramdon House). Si alguien quisiera profundizar más es una gran obra la Dialéctica feminista de la Ilustración de Cristina Molina Petit (Tirant, 2018).

El último libro que me he comprado es el de Minna Salami: El otro lado de la montaña (Temas de hoy, 2020). Una escritora de Finlandia, con orígenes nigerianos que ha vivido entre Nigeria, Suecia y Londres. Muy interesante para entender el feminismo desde la perspectiva de la identidad, negritud y sororidad.»

#milibrofeministaBULPGC: Ellas nos lo cuentan (II)

#milibrofeministaBULPGC ¿Qué lectura significó un antes y un después para ti?

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